LECTURAS EN
LO QUE INDICAN LOS INDICADORES

Las lecturas

JONATHAN HEATH

Después de más de dos décadas impartiendo clases sobre el uso adecuado de indicadores económicos para analizar y entender la coyuntura de la economía mexicana, decidí tomar un sabático para escribir un libro sobre el tema. Me acerqué al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) para platicar mi idea y pedir acceso abierto a toda su información. A Eduardo Sojo -en ese entonces presidente del Instituto- no solo le encantó la idea, sino que me exhortó a ser investigador invitado por un año en el INEGI, sin ninguna responsabilidad más allá que la de escribir el libro. Ese año fue uno de los más felices y satisfactorios de mi vida profesional, ya que tuve la oportunidad de acercarme a los que hacen los indicadores, diseñan las encuestas, calculan las cifras y divulgan los resultados al público. Con ellos platiqué sobre las metodologías y discutimos las alternativas para entender, más a fondo, las limitaciones y alcances de cada indicador.

Al terminar el libro, el INEGI organizó un taller de una semana sobre indicadores económicos al interior del Instituto, ante un auditorio lleno y distintas audiencias remotas en las sedes regionales. Comprendí que el libro no solo sería de utilidad para estudiantes y profesionistas interesados en entender con mayor profundidad los indicadores, sino incluso hasta para los mismos empleados del INEGI. Cada quien era experto en su área, pero faltaba una visión general. De allí, se adoptó su lectura como prerrequisito para el proceso de ingreso al Instituto.

El INEGI también organizó una gira de presentaciones a universidades, instituciones y organizaciones de toda índole, a las que acudí para difundir el libro. Prácticamente, envió la versión impresa a todas las universidades del país con carreras de economía, finanzas, administración y otras afines. Con los años, el Instituto me informó que el material se ha usado como libro de texto principal o texto complementario en casi todas las universidades del país y que ha registrado más de medio millón de descargas de su página de internet. Si bien me divertí mucho escribiéndolo, jamás anticipé que tuviera tanto éxito.

Una de las presentaciones del libro fue en el Banco de México en 2012. Al concluir el evento, se me acercó la directora de Extensión Educativa del Museo Interactivo de Economía (MIDE), Ana Hortensia Castro, para invitarme a organizar un diplomado que versara sobre el libro y fuera parte de su Foro educativo. La primera
edición del Diplomado en Indicadores Macroeconómicos de Coyuntura en México, en 2013, consistió en 15 módulos básicamente apegados al índice del libro.

No obstante, decidí que el diplomado se enriquecería más, si en lugar de impartir personalmente todos los módulos, invitara a expertos para que cada uno expusiera su tema. Así, busqué a quien más sabía de finanzas públicas, a quien mejor entendía la inflación, al principal especialista en el país sobre la balanza de pagos, etcétera para que me ayudaran a enseñar el arte de analizar los indicadores económicos. El formato de combinar la lectura del libro con la experiencia de los especialistas fue un verdadero éxito. Posteriormente, en cada edición del diplomado fui añadiendo uno, dos o más temas relevantes y complementarios hasta llegar a 24 módulos en la séptima edición del diplomado en 2019. Entre los temas que fui agregando figuran la pobreza, la distribución del ingreso, la política monetaria, las remesas, los indicadores de bienestar y la estabilidad financiera.

Han pasado ocho años desde la publicación del libro, tiempo en el cual no solo han evolucionado los indicadores abordados, sino que han aparecido otros. Esto ha llevado a la necesidad, cada vez más apremiante, de sacar una segunda edición. Al respecto me quedaba claro que el esfuerzo sería tan grande como lo fue escribir la primera edición, de tal modo que tendría que tomar de nuevo un sabático. Sin embargo, sin esperarla, en 2020 se presentó una oportunidad cuando llegó la pandemia y se canceló la octava edición del diplomado. Así, en lugar de que los expertos impartieran su módulo presencial, pedí que escribieran su clase como si fuera un artículo. El conjunto de lecturas lo presentaríamos en forma de un libro, que no solo actualiza en muy buena medida el
libro original, sino que sirve de complemento ideal. Los autores ofrecen sus propias interpretaciones y comentarios, agregan enfoques no considerados en el libro original y abarcan aspectos que no existían en ese momento.

Con esto en mente, busqué al INEGI y al MIDE para compartirles la idea. Estuvieron de acuerdo con realizar este esfuerzo conjunto, que no solo abarcará el presente libro de lecturas, sino que éste es el primero de una serie de
lecturas en “Lo que indican los indicadores”. Los primeros dos volúmenes constan de 24 lecturas (12 cada uno) y el contenido es muy cercano a lo que se ofrece en el diplomado. El tercer volumen, que ya empieza a formarse y saldrá a mediados de 2021, contendrá otras 12 lecturas en temas complementarios, algunos cubiertos en el diplomado, pero otros no.

Por lo pronto, los invito a leer estas primeras 12 lecturas, escritas por verdaderos expertos en sus campos y casi todos amigos míos. Así, este volumen empieza con un texto sobre la estadística oficial en México, escrito por Julio Santaella, presidente del INEGI. En esta lectura se destaca el marco legal e institucional que hacen que los procesos de producción y difusión de la estadística sean confiables. Esto es fundamental, ya que la buena estadística depende de buenas instituciones. También se describen las características que éstas deben cumplir para que sean útiles en la toma de decisiones y se subraya la importancia de mantener un sistema de actualización de la estadística a fin de que la información difundida sea oportuna y accesible en todo momento.

Antes de seguir con la descripción de las otras lecturas, permítanme comentar sobre el enorme trabajo que ha realizado el INEGI en las últimas décadas. Cuando arrancó en 1983 no tenía series del Producto Interno Bruto (PIB) trimestrales y casi no existían indicadores de coyuntura de alta frecuencia. Todavía a mediados de los años noventa prácticamente no tenía series ajustadas por estacionalidad. No fue hasta principios de la década pasada que empezó con indicadores más sofisticados como la confianza del consumidor o los índices compuestos coincidentes y adelantados. El indicador mensual de consumo privado tiene pocos años, al igual que muchos de los indicadores estatales. Dejó atrás la obsesión por precisión sobre oportunidad, al introducir el estimado oportuno del PIB en 2015. Su última incursión ha sido al mundo de los pronósticos con su nuevo Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE). De igual forma, ha hecho un esfuerzo enorme por tener series homogéneas largas, como es el caso de la reciente reconstrucción de la serie ajustada por estacionalidad del PIB y de sus tres grandes sectores desde 1980 a la fecha. Hoy es un instituto de vanguardia, de reconocimiento mundial, del cual nos debemos sentir orgullosos.

La segunda lectura, escrita por Edwin Tapia del Banco de México, aborda el tema de la estacionalidad de las cifras económicas, núcleo de los aspectos conceptuales y estadísticos de los indicadores económicos. Edwin describe las causas de este fenómeno y las herramientas para corregir las distorsiones que introducen dichos patrones. Aquí no solo se hace una descripción simple de los métodos estadísticos de ajuste estacional, sino que se detallan cuáles son los alcances de los mismos.

Conocí a Pablo Mejía-Reyes, de la Universidad Autónoma del Estado de México, en 2019 cuando coincidimos en el Grupo Técnico de Expertos para el Diseño de un Comité de Fechado de los Ciclos de la Economía de México
(GTDCFC), convocado por el INEGI, para explorar el tema de los ciclos económicos en México. No son muchos los economistas en nuestro país que se han especializado en este tema a pesar de su importancia para entender la coyuntura actual, pero Pablo es de los pocos que ha escrito un buen número de artículos sobre ello. Por tanto, decidí invitarlo a impartir el módulo correspondiente en el diplomado, que por ahora es en forma de lectura. En ella, Pablo ofrece una visión de lo complejo que es la medición de los ciclos económicos y explica los enfoques empleados para los fechados de los ciclos, lo cual ha requerido el desarrollo de algoritmos y, en algunos países, la existencia de comités especializados en esta labor. De igual modo, muestra un análisis del ciclo económico en México usando un conjunto de variables, que confirma los puntos de giro identificados por análisis previos univariados de diferentes medidas de producción y empleo. Al final, hace énfasis en el periodo recesivo derivado del Gran Confinamiento y muestra la complejidad del fechado del ciclo cuando se usan diversas variables.

En seguida, Luis Foncerrada, de la Universidad Anáhuac Mayab, ofrece una lectura sobre la programación financiera, misma que es empleada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para entender la problemática de cada país. Luis presenta los flujos de fondos de los sectores real, fiscal, monetario y externo para identificar desequilibrios en variables internas y externas, como la balanza de pagos. En la lectura se detalla cómo se representan estos flujos entre los distintos agentes económicos, así como los supuestos y la información que se requieren para tal fin. Confieso que invité a Luis para que en la primera edición del diplomado impartiera la clase de finanzas públicas y su curso lo inició diciendo: “Para entender las finanzas públicas o cualquier otra clase que se fuera a ver en el diplomado, primero se tiene que entender la programación financiera”. Para la segunda edición, le cambié el nombre a su módulo y lo denominamos “Análisis macrofinanciero”. Desde entonces las encuestas de evaluación del diplomado que hacen los alumnos al finalizar el curso, siempre sitúan su participación como una de las favoritas.

La quinta lectura es de mi autoría y se trata sobre los indicadores laborales.Empiezo con la descripción de ciertos hechos estilizados del mercado mexicano que ayudan a entender características esenciales para su análisis. Pongo énfasis en los distintos indicadores de desempleo, explicando sus diferencias y aplicaciones conceptuales, que ayudan a entender la coyuntura tan especial que ocurrió en medio de la pandemia. En esta lectura, queda claro que es vital entender qué indica cada indicador del mercado laboral, ya que de lo contrario se puede llegar a conclusiones erróneas.

Gabriel Casillas, economista en jefe del Grupo Financiero Banorte, escribe la sexta lectura sobre la utilidad de los indicadores de coyuntura para identificar en qué parte del ciclo nos encontramos y la importancia de comprender aspectos de su diseño, tales como su relación con las cuentas nacionales, su metodología y las fuentes de información. Gabriel remarca la importancia de entender su comportamiento reflejado en su estadística descriptiva, patrones estacionales o efectos calendarios, a fin de conocer su precisión. Además de
indagar en la construcción de indicadores agregados con indicadores oportunos, Gabriel nos platica sobre algunos de los indicadores más recientes, como el Indicador Mensual de Consumo Privado en el Mercado Interior.

La séptima lectura, escrita por Federico Rubli, experto en temas de ahorro y pensiones, es un excelente ejemplo de cómo la comprensión de los conceptos económicos es fundamental para el entendimiento de los indicadores que los representan. Su lectura comienza con un marco conceptual que relaciona al ahorro y la inversión en las cuentas nacionales. Después, partiendo de la definición de inversión como un flujo relacionado con la formación bruta de capital físico, describe al indicador mensual de la Inversión Fija Bruta, así como los indicadores de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) en sus frecuencias trimestral y anual con sus distintas desagregaciones. En el caso del ahorro se expone su relación con la decisión de diferir consumo presente por consumo futuro y se detalla al indicador trimestral de ahorro bruto partiendo de su definición como el ingreso disponible que no se gasta ni en bienes ni en servicios.

La octava lectura, también escrita por Federico, es la extensión natural de la anterior. Aquí abarca la problemática del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) y analiza su estado bajo una perspectiva conceptual que considera las principales tendencias a nivel global, los efectos que tiene la demografía en su funcionamiento y un esquema de pilares analíticos integrados que consideran los esquemas de contribuciones y su obligatoriedad. Tras describir su operación, Federico hace un diagnóstico del SAR donde se destaca su baja cobertura, la insuficiencia de la pensión recibida por la mayoría de los trabajadores, los retos de su sostenibilidad financiera y fiscal, así como de la fragmentación de los pilares mencionados. Lo anterior motiva la necesidad de una reforma, para la cual Federico describe y evalúa algunas de las propuestas realizadas recientemente.

Salvador Bonilla es de los expertos de la balanza de pagos más reconocidos en nuestro país por su experiencia después de casi 32 años trabajando el tema en el Banco de México. Por tanto, ¿quién mejor que él para presentarnos las lecturas correspondientes? Primero, en su análisis de la cuenta corriente, presenta el marco conceptual de las cuentas internacionales y destaca los lineamientos de la sexta edición del “Manual de Balanza de Pagos y Posición de Inversión Internacional” (MBP6). Salvador explica de una manera didáctica el marco ahorro-inversión, que analiza la relación de las cuentas nacionales e internacionales para identificar los riesgos en la evolución del saldo de la cuenta corriente que requieren algunas medidas de ajuste de política económica.
También nos habla sobre el uso de algunas cuentas que conforman la cuenta corriente, así como ofrece información del comercio internacional a nivel producto o servicio para identificar las causas de dichos riesgos.

En la lectura siguiente, Salvador analiza la cuenta financiera de la balanza de pagos, destacando el uso de sus componentes, sus fuentes de financiamiento y de la Posición de Inversión Internacional (PII) como indicadores para analizar la sostenibilidad de los flujos de recursos entre residentes y no residentes de la economía. Este análisis de la estadística oficial complementa el análisis de la cuenta corriente para identificar algunos patrones estructurales de los flujos de nuestro país con el exterior. En particular, Salvador abarca la importancia de la inversión directa y de la inversión de cartera, como fuentes de financiamiento externo.

La onceava lectura la escribe Jesús Cervantes, coordinador del Foro de Remesas en el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), quien es una de las personas más reconocidas en el país sobre los temas de remesas familiares y migración mexicana. Jesús nos dice que para entender los flujos de remesas es necesario comprender el comportamiento de los migrantes mexicanos. Tras destacar la evolución del flujo de remesas, Jesús muestra cuánto de los ingresos de los migrantes es enviado como remesas a sus familiares en México. Al ser Estados Unidos el principal destino de los migrantes mexicanos se analiza su situación migratoria en dicho país. También, mediante el uso de encuestas, Jesús analiza la importancia de la red familiar en la determinación de estos flujos, la importancia que éstos tienen en los ingresos de los hogares receptores, así como un aspecto poco analizado, que es la formación de patrimonio de la población migrante mexicana en Estados Unidos.

La última lectura de este primer volumen la escribo sobre el indicador de confianza del consumidor, empezando con un examen de ciertos hechos estilizados fundamentales que no solo describen muy bien el comportamiento
del consumidor mexicano, sino que además sirven para el análisis cotidiano del indicador. Es de los pocos indicadores que el INEGI ha cambiado su forma de presentar, en este caso de índice a indicador de balance. Busco enfatizar la necesidad de entender su modificación, no solo para comprender la mejoría analítica que ahora ofrece el indicador, sino también para apuntalar lecciones al respecto.

Así como hay una gran diversidad de temas, también encontrarán una diversidad de miradas para explicar y entender los indicadores. Obviamente, así como siempre hay una absoluta libertad de cátedra en el diplomado, también lo hay en el estilo y énfasis de cada autor. En algunos casos, como el de la lectura de Gabriel Casillas, se hace hincapié en entender las características propias de los indicadores mientras que en otras lecturas, como en una de Federico Rubli, se pone más énfasis en entender primero el concepto que se está midiendo para después facilitar la comprensión del indicador mismo. También resalta la heterogeneidad en la evolución de los indicadores en los distintos temas. Mientras que hay algunos indicadores que tienen una larga tradición de medición con sistemas bien definidos para la elaboración de los mismos -como es el caso de las cuentas externas y los manuales de balanzas de pagos- en otros casos aún hay un debate incipiente, al menos en nuestro país, para llegar a un consenso sobre cuál es el indicador o la variable más idónea para medir el fenómeno estudiado, como por ejemplo los ciclos económicos.

El libro “Lo que indican los indicadores: cómo utilizar la información estadística para entender la realidad económica de México” contiene críticas, siempre constructivas sobre aspectos tanto metodológicos, de divulgación, de interpretación o de otra índole. No solo agradezco la apertura del INEGI al permitir estas críticas y sugerencias, sino por haber actuado como una institución de primera al escuchar, apuntar y después corregir. Tengo que reconocer que prácticamente todos los puntos señalados fueron tomados en cuenta y un buen porcentaje, incluso, fue corregido. Por esto, mi más profundo respeto y reconocimiento a Eduardo Sojo, quien escuchó como norma de conducta, tomó las críticas como asesorías gratuitas y las quejas como solicitudes de servicios.

Afortunadamente, Julio Santaella mantiene en alto la integridad y solidez de una de las instituciones más grandes del país, a pesar de la adversidad y los retos para las estadísticas del país. Mi más sincero agradecimiento por su apertura y apoyo incondicional para este proyecto de lecturas. Señalo, también, con singular aprecio, reconocimiento y agradecimiento a Gerardo Leyva, director general adjunto de Investigación del INEGI. También agradezco el apoyo de Eduardo Gracida, Edgar Vielma, Francisco Guillen y Virginia Abrín, todos integrantes del INEGI.

Igualmente, agradezco el entusiasmo y apoyo de Silvia Singer, directora general del MIDE, quien abrazó el proyecto desde el principio. De parte del Foro educativo del MIDE, agradezco el trabajo y apoyo de Carlos Cruz, Carlos Guzmán, Susana Reyes, Efrén Calleja, Begoña Sáinz y Guillermo Germán. Aunque Ana Hortensia Castro ya no está al frente del Foro educativo del MIDE reconozco y agradezco su apoyo, dedicación y amistad.

La labor incansable de Jaime Acosta y mi equipo en el Banco de México fue clave. Sergio Martín, Edwin Tapia, Marisol González y Natalia Vargas forman parte de este esfuerzo. Muchas gracias por estar cerca de los autores, editores y correctores para leer, revisar y sugerir mejorías en cada uno de los textos, así como facilitar la materialización de esta serie de lecturas.

En primera línea, tengo que agradecer a todos los autores y profesores del diplomado. Muchas gracias a Julio Santaella, Edwin Tapia, Pablo Mejía-Reyes, Luis Foncerrada, Gabriel Casillas, Federico Rubli, Salvador Bonilla y Jesús Cervantes, quienes escribieron para este primer volumen. Les adelanto mi agradecimiento a Mariana Campos, Sergio Martín, Alejandrina Salcedo, Javier Salas†, Ociel Hernández, Ernesto Sepúlveda, Jaime Acosta, Alejandro Díaz de León, Rodolfo de la Torre, Gerardo Leyva y Gerardo Esquivel, quienes ya entregaron sus lecturas para el segundo volumen, que está a la vuelta de la esquina. También agradezco a Blanca Sainz, Lourdes Mosqueda, Alejandro Martínez, Alejandro Villagómez, Francisco Rodríguez, Rodrigo Negrete, Lorena Domínguez, Jorge Chávez Presa, Francisco Lelo de Larrea, David Kaplan y Gonzalo Hernández por haber impartido clases en un momento del diplomado a lo largo de estos últimos ocho años.

Una mención especial merece mi gran amigo Fernando Chávez, profesor de toda la vida de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Azcapotzalco. Si hubo una sola persona que me apoyó con contribuciones, me convenció a publicar esta serie de lecturas y me promovió constantemente mediante invitaciones a dar clases y conferencias sobre el tema de indicadores, fue él. Gracias a Fernando, fui profesor invitado en la UAM tres años, donde me ayudó a organizar un diplomado similar. Al final, influyó para que la Universidad agregara una clase adicional al programa de la licenciatura de Economía basada en mi libro. Sin duda, lamento mucho que no pudiera contribuir con su lectura en esta ocasión.

También agradezco el valioso apoyo de Alejandro Díaz de León y de la Junta de Gobierno del Banco de México en el proceso de impresión de esta obra; así como a Óscar Durán y Jessica Serrano por su colaboración.

Por último, muchas gracias a Julie por ser mi inspiración, compañera y fuente de motivación. Recientemente, alguien me dijo que la frase “lo que indican los indicadores” ya era famosa, por lo que le vuelvo a agradecer por su autoría. A ella le dedico esta serie de lecturas.

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