LECTURAS EN
LO QUE INDICAN LOS INDICADORES

¿Cómo entender
al mercado laboral mexicano?

JONATHAN HEATH

Economista, egresado de la Universidad Anáhuac. Tiene estudios de posgrado en Economía de la Universidad de Pensilvania. Posee más de 35 años de experiencia en el análisis de la economía mexicana y sus perspectivas. En este tiempo ha sido Economista Principal de México en varias instituciones financieras globales y consultorías internacionales. Ha sido profesor en la Universidad Panamericana, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Anáhuac, la Universidad de las Américas y la Universidad Iberoamericana, donde ha impartido cursos relacionados con la economía mexicana, su historia y sus perspectivas. De igual modo, ha impartido materias de macroeconomía, política monetaria, inflación y empleo en la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco como profesor invitado de tiempo completo. Ha sido conferencista en más de 50 universidades en México y Estados Unidos. Es autor de “Lo que indican los indicadores”, “Para entender al Banco de México”, “La Maldición de las Crisis Sexenales” y “El dinero”. Es el creador de los Indicadores IMEF Manufacturero y No Manufacturero, al igual que de la Encuesta Mensual de Expectativas IMEF.

5

LECTURA

Introducción

Para los macroeconomistas interesados en la coyuntura económica, el crecimiento de la actividad económica, los ciclos económicos, el desempleo y la inflación son temas muy relevantes. Entre éstos, posiblemente el más importante por sus implicaciones económicas y sociales es el desempleo o, su contraparte, el empleo, el cual se resuelve en el mercado laboral. La razón de su importancia es que el desempeño de un trabajador o trabajadora en una actividad productiva no solo proporciona los medios de vida para sostener a su persona o a su familia, sino también es motivo de orgullo y satisfacción personal (gráfica 1).

El objetivo de esta lectura es proporcionar una visión más detallada de los indicadores que permiten comprender a fondo el mercado laboral y su dinámica. Está estructurado en secciones, empezando con un repaso de los elementos conceptuales que definen al mercado laboral. En la segunda sección se examinan los hechos estilizados que caracterizan las condiciones existentes en el mercado laboral. La tercera sección contempla el papel crucial de las Conferencias Internacionales de Estadísticos de Trabajo (CIET) y su importancia para la elaboración de los indicadores del mercado laboral y la comparabilidad internacional. La cuarta sección introduce la definición más amplia de desempleo (la brecha laboral) para analizar y describir, de una manera más precisa, la magnitud de los fenómenos laborales. La quinta sección abarca el trabajo formal e informal, mientras que la sexta habla de dos tasas complementarias, la de presión general y la de condiciones críticas de trabajo. Por último, se presenta una sección de conclusiones que resume los principales aspectos tratados.

7

Gráfica 1
Tasa de desempleo abierto urbano1/
Por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA)

I Tasa de desempleo urbano
I Promedio móvil de 6 meses

1/ Cifras a junio de 2020.

Fuente:
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y Banco de México (Banxico) con cálculos propios.

1. Elementos conceptuales del mercado laboral

Se puede entender mejor al mercado laboral mexicano mediante el repaso de ciertos hechos estilizados que lo identifica. Estos hechos revelan la estructura y las características principales de dicho mercado y ayudan a entender el papel de cada uno de sus indicadores. Sin embargo, antes de su revisión vale la pena un repaso de las definiciones básicas laborales, empezando con el cuadro básico del esquema poblacional (cuadro 1), que introduce el marco conceptual.

La población en edad de trabajar se divide en dos grandes grupos. El primero es la Población Económicamente Activa (PEA), a la que se le conoce también como fuerza laboral. El segundo grupo es la Población Económicamente Inactiva o Población No Económicamente Activa (PNEA). Esta primera división nos dice que la población en edad de trabajar solo puede optar por estar económicamente activa o inactiva.

Esta primera distinción sirve para delinear las definiciones de ocupación y desocupación y diferenciarlas de las personas que no participan en la fuerza laboral. Esta dicotomía es muy dinámica, ya que las personas de un grupo se cambian de uno al otro todo el tiempo. Por ejemplo, una persona que en un mes puede estar empleada, al siguiente puede formar parte de la población inactiva, después formar parte de nuevo de la fuerza laboral, aunque desocupada y, finalmente, en otro momento, ser de nuevo empleada.

Resulta interesante que el criterio principal para catalogar a una persona como parte de la PEA o de la PNEA no sea tener un trabajo o no, sino más bien mostrar explícitamente -o de forma activa- su intención de querer formar parte de la fuerza laboral, ya sea –evidentemente- al estar empleada o queriendo estar empleada al mostrar su deseo de estarlo con una acción de búsqueda (esto es algo no tan evidente). Si una persona tiene una ocupación es manifiesto que forma parte de la fuerza laboral, pero ¿qué sucede en el caso de una persona sin ocupación?

La clasificación de una persona que no trabaja -entre la PEA y la PNEA- es mucho más compleja y ha sido tema de discusión y debate desde hace mucho tiempo.1 La decisión final a la que se llegó fue que la persona sin ocupación tiene que haber realizado un esfuerzo de búsqueda activa en las semanas previas al levantamiento de la encuesta para ser considerada como parte de la fuerza laboral y por tanto, desempleada. Esto es, si la persona realiza alguna acción de búsqueda que muestra su intención por querer estar empleada, se clasifica como desempleada o desocupada. Si no realiza tal esfuerzo -aunque esté disponible para trabajar- no se le considera como parte de la fuerza laboral o de la PEA, por lo que no se le considera desempleada. En otras palabras, no es suficiente que la persona declare que quiere trabajar y que tenga disponibilidad para hacerlo, sino que lo tiene que demostrar mediante algún esfuerzo.

1 Estas discusiones han sido centrales en muchas de las Conferencias Internacionalesde Estadísticos de Trabajo (CIET) desde hace casi 100 años. El papel de las CIET se verá más adelante.

Cuadro 1
Esquema de población por condición de actividad

Fuente:
INEGI.

No obstante, es un hecho que muchas personas catalogadas como inactivas quieren trabajar. Puede ser que no hayan realizado un esfuerzo activo por considerar que, en el momento, no existe una oportunidad adecuada o bien, después de un tiempo de búsqueda, han quedado desalentadas. Por ejemplo, en los tiempos del Gran Confinamiento, cuando muchas personas se quedaron sin trabajo, la mayoría no salió a buscar trabajo en los meses siguientes ante las políticas de Quédate en casa y el cierre de empresas. Por ello, dichas personas no fueron consideradas como desempleadas, sino parte de la Población Económicamente Inactiva, aunque disponible para trabajar. Podríamos pensar que la gran mayoría de estas personas se autoclasificaría como desempleada, por lo que es usual considerarla como parte del desempleo disfrazado o encubierto.2 Sin embargo, la tasa tradicional de desempleo abierto no captó a esta gente, minimizando el desequilibrio laboral del momento.

2 Precisamente por esta distinción se utiliza el adjetivo calificativo abierto, al referirse a los desempleados que activamente buscan trabajo.

Gráfica 2
Tasa de desempleo abierto nacional y tasa de desempleo extendida1/
Por ciento

A. Tasa de desempleo abierto nacional
Por ciento de la PEA
B. Tasa de desempleo extendida
Por ciento de la fuerza laboral extendida
1/ Cifras a junio de 2020.

Fuente:
INEGI.

Ante este problema de clasificación se hace la distinción en la población inactiva de quienes están o no disponibles para trabajar. Queda claro que, si una persona no tiene trabajo, no realiza esfuerzo alguno para buscar una ocupación y se declara no disponible no es parte de la PEA. El segmento, cuya definición no es tan clara, son los disponibles. ¿Deberían formar parte de la fuerza laboral y así considerarse desempleados? La respuesta a esta interrogante es tener dos definiciones de tasa de desempleo con dos denominadores distintos: a) la fuerza laboral tradicional (PEA); y b) la fuerza laboral extendida, la cual, en adición a la tradicional, considera los inactivos pero disponibles para trabajar y es catalogada como fuerza laboral potencial (gráfica 2).

De esta forma, la tasa de desempleo abierto (TDA) se define como:3
Mientras que la tasa de desempleo ampliado o extendido (TDE) se define como:4

Donde:
Fuerza laboral extendida = PEA Tradicional + PNEA Disponible (PEA potencial)

3 En Estados Unidos, la agencia encargada del cálculo de las tasas de desempleo es el Bureau of Labor Statistics (BLS). El BLS describe a la tasa de desempleo abierto como oficial y la clasifica como U-3. Dicha agencia calcula diferentes tasas de subutilización laboral que van desde U-1 a U-6.

4 El BLS se refiere a esta tasacomo U-4.

¿Cuál de estas dos tasas define mejor al desempleo? La Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomienda utilizar la tasa de desempleo abierto como oficial y es la más utilizada en estudios comparativos entre países. Sin embargo, las circunstancias del momento y del país en cuestión pueden determinar que la tasa extendida refleja, de mejor manera, el desequilibrio laboral.5 Por ejemplo, en la crisis pandémica mexicana en el segundo trimestre de 2020 la tasa de desempleo abierto mostró apenas un incremento mesurado, lo cual está lejos de expresar el verdadero desequilibrio ocasionado por la pérdida masiva de empleos. En contraste, la tasa de desempleo extendida experimentó un aumento masivo, lo que constituye un reflejo mucho más fiel de lo que estaba sucediendo. La razón de este fenómeno es que la mayoría de las personas que perdieron su empleo fue dada de baja de la fuerza laboral y catalogada como parte de la PNEA disponible. Sin embargo, la política de confinamiento, el cierre de empresas y la medida de quedarse en casa obligaron a la mayoría a resguardarse sin realizar búsqueda de trabajo alguna, por lo que no fue clasificada como desempleada.6

La complejidad de estas definiciones proviene de que se busca establecer condiciones dicotómicas: una persona es empleada o es desempleada, no hay medias tintas. Posterior a esta primera clasificación, se califica el empleo de cada persona: a) subempleo, si trabaja menos horas de lo debido; b) informal, si no cuenta con las prestaciones laborales de ley; y c) precario, si los ingresos obtenidos son menores a un mínimo de bienestar social. Por esto es que la OIT recomienda el desempleo abierto como el primer concepto básico en todas las clasificaciones y categorías.

En resumen, el desempleo abierto tiene las siguientes características: a) no tener trabajo alguno, ni siquiera de una hora a la semana; b) realizar un esfuerzo explícito de búsqueda de empleo para mostrar que se es parte de la PEA; y c) estar disponible para trabajar.

5 El conocimiento a fondo de los indicadores de empleo daría la pauta para detectar cuál de las dos tasas es la más adecuada para diagnosticar la realidad del momento. El BLS publica sus seis medidas distintas de desempleo en una sola tabla, que sería recomendable que el INEGI tomara en cuenta: Enlace

6 La Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), que levantó el INEGI en abril de 2020, señaló una pérdida de 12.5 millones de ocupaciones, de las cuales solo 0.5 quedó en la fuerza laboral, mientras que 12 millones fueron clasificadas como inactivos pero disponibles para trabajar, es decir, como desempleo disfrazado o encubierto.

Por su parte, la categoría de los disponibles para trabajar tiene las siguientes divisiones: a) ocupados, que son los que están trabajando actualmente; b) desempleados abiertos, que son los que no están trabajando, aunque han realizado un esfuerzo para encontrar un empleo; y c) los desempleados encubiertos, que no trabajan ni han hecho un esfuerzo para buscar una oportunidad de emplearse, pero sí quieren trabajar. Las primeras dos divisiones corresponden a la llamada fuerza laboral tradicional, mientras que la tercera corresponde a la fuerza laboral potencial. La suma de estas dos se denomina fuerza laboral extendida.

Es clave entender que el desempleo es, en muy buena parte, una decisión propia debido a las circunstancias personales. Por ejemplo, un recién egresado de la universidad buscará un trabajo acorde con sus preferencias y preparación, así como con sus aspiraciones. Sin duda, un médico no va buscar un trabajo financiero ni de cajero en una tienda de conveniencia, sino en su especialidad. ¿Qué sucede cuando no hay empleos disponibles en el sector salud, pero sí oportunidades para trabajar como cajero? De esta forma, aunque la persona podría estar trabajando de inmediato como cajero, va extender su periodo de búsqueda hasta encontrar un empleo mucho más acorde con su profesión y aspiraciones. En consecuencia, va a estar desempleado por más tiempo por decisión propia.

Los mercados laborales, y por ende el desempleo, son un producto de la modernidad. Hace algunos siglos no había prácticamente industria ni sectores de servicios desarrollados, por lo que no había quién contratara trabajadores (demanda laboral); y, como contraparte, las personas no ofrecían su mano de obra (oferta laboral). Ante esta situación, se vivía de la agricultura de sobrevivencia y quizá de un intercambio muy básico de bienes. No había desempleo porque no había un mercado laboral organizado. En la medida en que los países se modernizan, sus mercados laborales se desarrollan y aparece el desempleo, que consiste en la búsqueda de trabajo por una persona disponible para emplearse. Por lo mismo, el desempleo es una señal de desequilibrio de un mercado laboral organizado y no necesariamente señal de una falta de desarrollo.

2. Hechos estilizados del mercado laboral

Podemos destacar cuatro hechos estilizados del mercado laboral mexicano, los cuales nos darán luz para entender la estructura y dinámica del mismo.

Primero. Correlación inversa entre la tasa de desempleo abierto y el nivel de pobreza. Se manifiesta en el tiempo y en el plano nacional, así como mediante cortes trasversales a nivel regional y estatal.

Para muchas personas es incomprensible que México registre una tasa de desempleo abierto relativamente reducida ante el elevado nivel de pobreza que existe, tanto de pobreza extrema como moderada. Sin embargo, es justamente el alto nivel de pobreza el que explica en buena parte el bajo nivel de desempleo. Por ejemplo, las personas necesitadas, sin ingresos y sin patrimonio propio van a aceptar cualquier empleo con el salario que sea. Entre menos necesidad se tenga, las personas se tomarán su tiempo para buscar un trabajo más acorde con su nivel educativo, su experiencia y sus aspiraciones; en consecuencia, las mismas estarán desempleadas hasta encontrar el empleo que satisfaga sus requerimientos. En otras palabras, estarán desempleadas porque se pueden dar el lujo de prescindir de ingresos laborales por cierto tiempo.

Al examinar las tasas de desempleo por entidad federativa, encontramos que los estados más pobres, como Oaxaca, Guerrero y Chiapas, son los estados con tasas de desempleo más bajas. En cambio, los estados con mayor grado de industrialización tienden a tener tasas de desempleo más elevadas. Sin embargo, resulta importante apuntar que los empleos en los estados más pobres suelen ser más precarios, esto es, con menores salarios y asociados a condiciones de informalidad. En contraste, las características opuestas predominan en los estados más industrializados.

Cuadro 2
Tasa de desempleo en México por nivel educativo
(Primer trimestre 2020)

Fuente:
Elaboración propia con datos
de INEGI.

Segundo. Correlación positiva entre la tasa de desempleo abierto y el nivel educativo. Se manifiesta igualmente en el tiempo y en el plano nacional, así como mediante cortes trasversales a nivel regional y estatal.

Al entender el primer hecho estilizado, resulta más comprensible la relación positiva entre el desempleo y el nivel educativo debido a que existe una relación inversa entre la pobreza y el nivel educativo: en general, la educación ayuda a mitigar la pobreza. Una persona sin educación, probablemente, será pobre y estará dispuesta a aceptar cualquier trabajo con el salario que sea para poder sobrevivir. Una persona con educación tiende a tener mayores oportunidades, por lo que buscará un empleo mejor y estará dispuesto a invertir más tiempo como desempleado con tal de buscar un trabajo acorde con su nivel educativo y aspiraciones.

En el capítulo 5 de “Lo que indican los indicadores”7 se encuentran dos gráficas (5.1 y 5.2) que comparan los niveles educativos con el desempleo en Estados Unidos y en México (con promedios de 2009). En el caso de Estados Unidos, la tasa de desempleo disminuye con el nivel educativo; sin embargo, en México se observa justamente lo contrario. Las cifras actualizadas no revelan un cambio estructural en estos patrones. Como se puede observar en el cuadro 2, para el primer trimestre de 2020, la tasa de desempleo abierto en México aumenta con el nivel educativo.

Sin embargo, las categorías educativas en Estados Unidos empiezan con un nivel mínimo de sin preparatoria terminada y continúan con ocho niveles distintos hasta terminar con doctorado. En cambio, en México nuestro nivel más elevado de educación de media superior y superior es equivalente a preparatoria o más, que es de las escalas más bajas de Estados Unidos. En otras palabras, la escala mexicana termina casi con el nivel en que empieza la de Estados Unidos. Aunque no existe la apertura equivalente para México, sería interesante que el INEGI ofreciera la desagregación de media superior y superior en las mismas siete categorías que existen para Estados Unidos, mientras que el BLS de Estados Unidos podría divulgar la información pertinente a una mayor desagregación para niveles inferiores de educación que preparatoria. Es posible pensar que la tasa de desempleo aumenta con el nivel educativo, pero solo hasta cierto nivel para después empezar a disminuir. ¿Habrá una tasa de desempleo en México más o menos elevada para los universitarios en comparación con los que cuentan con un posgrado? Desafortunadamente, esta hipótesis no se puede comprobar por falta de información.

7 Heath (2012).

Cuadro 3
Tasa de desempleo en México por tamaño de localidad
(Primer trimestre 2020)

Fuente:
INEGI.

Tercero. Correlación inversa entre la tasa de desempleo abierto y el tamaño de las localidades (ciudades). Entre más grande es la población de una localidad más elevada es la tasa de desempleo. Esto es resultado de la sofisticación del mercado laboral, la cual es mayor entre más grande sea la localidad, al existir una mayor demanda y oferta de mano de obra en todas las calificaciones (cuadro 3).

La mayoría de la población que vive en zonas rurales (menos de 2 500 habitantes) vive de la autosuficiencia agropecuaria o del autoconsumo, por lo que no se le considera parte de la Población Económicamente Activa o fuerza laboral. Se ilustrará esta problemática con un ejemplo. Supongamos que una persona decide independizarse de su familia que vive del campo y decide buscar trabajo. En principio, pasaría de la PNEA a la PEA y, en lo que encuentra trabajo, haría que la tasa de desempleo aumentara en su comunidad. Sin embargo, esta persona no iniciará su búsqueda de trabajo en la zona rural donde reside, ya que es probable que haya poca demanda por su trabajo; esto es, no habrá tiendas o establecimientos comerciales a los cuales acudir para solicitar empleo. Por lo mismo, empezará a buscar trabajo en la localidad urbana más cercana. Si esta localidad es de baja densidad poblacional, y le es difícil encontrar trabajo, viajará hasta encontrar una ciudad más poblada con un mercado laboral más desarrollado y donde la demanda por mano de obra sea más dinámica. Dado que en las áreas urbanas de mayor tamaño es donde encontrará o no demanda por su trabajo, la tasa de desempleo suele ser más elevada entre más poblada o urbanizada sea la localidad.

Cuarto. La tasa de desempleo rural es relativamente estable y reducida. Este hecho estilizado es una consecuencia del anterior. El INEGI no publica de forma regular la tasa de desempleo rural tal cual. Sin embargo, al graficar las tasas de desempleo urbana y rural se aprecia la correlación positiva elevada entre ambas (0.96),8 ya que la urbana es la que obedece al ciclo económico, mientras que la rural es mucho más baja y varía menos a través del tiempo.

Mediante estos hechos estilizados, observamos que el problema principal del mercado laboral mexicano no es el desempleo abierto, ya que la tasa permanece relativamente baja a través del tiempo con relación a la mayoría de los países desarrollados, e inclusive, con relación a muchos países emergentes. El problema principal del mercado laboral mexicano es la alta precariedad de los empleos existentes, lo que se manifiesta en los bajos salarios y en la gran ausencia de formalidad.

8 El coeficiente comprende desde enero de 2005 a marzo de 2020. El coeficiente de correlación se ubica entre -1 y +1, en donde el primer extremo indica que hay una asociación negativa y el otro extremo una asociación positiva. Un valor de cero indica que las dos variables no tienen asociación alguna.

3. Importancia de las Conferencias Internacionales de Estadísticos de Trabajo (CIET)

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) fue fundada en 1919, después de la Primera Guerra Mundial, con el propósito de procurar un trato humano y adecuado a los trabajadores. Cuando se conformó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945, la OIT se convirtió en la primera agencia de la nueva Organización. En 1923, la OIT organizó por primera vez la Conferencia Internacional de Estadísticos de Trabajo (CIET), como el órgano normativo reconocido internacionalmente en el ámbito de estadísticas de trabajo. En su primera reunión asistieron alrededor de 360 participantes provenientes de todas las regiones del mundo, incluyendo a expertos de gobierno, representantes de los ministerios del trabajo y de las oficinas de estadísticas nacionales, así como de organizaciones de trabajadores y empleadores, y organizaciones regionales e internacionales. Aunque al principio la frecuencia de las conferencias era algo irregular, a partir de la CIET XIII en 1982, se ha reunido regularmente cada cinco años hasta su vigésima reunión en octubre de 2018.

La Dirección Executiva de la OIT determina la agenda de cada CIET basada en las propuestas de su Departamento de Estadísticas, en las recomendaciones realizadas en las CIET anteriores, en señales recibidas de usuarios y de los productores nacionales y regionales de estadísticas de trabajo. Los puntos a discusión sirven para llegar a acuerdos para las definiciones, estándares internacionales y recomendaciones para los cálculos de todo tipo de indicadores y estadísticas relacionados con el trabajo. De esta manera, se ha procurado tener un marco único para los 187 países miembros.

El Departamento de Estadísticas de la OIT es el punto focal para la ONU en cuanto a las estadísticas de trabajo. Mediante las resoluciones de las CIET, se desarrollan los estándares internacionales para la mejor medición de temas de trabajo y comparabilidad internacional, en tanto proporciona estadísticas relevantes, oportunas y comparables. Además, ayudan a los países miembros a desarrollar y mejorar sus propias estadísticas de trabajo.

Desde su comienzo, en 1983, el INEGI -y anteriormente como Dirección General de Estadísticas- ha participado en las CIET y basa todas sus encuestas y estadísticas laborales en sus recomendaciones y estándares emitidos. Es importante destacar este punto, ya que el INEGI nunca ha trabajado con definiciones propias o estadísticas distintas, sino que siempre ha acudido a la asesoría del Departamento de Estadísticas de la OIT para la implementación de las estadísticas laborales de México. Así, fue diseñada la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), introducida en 2005, que funciona hoy en día para la elaboración de los indicadores laborales del país.

Los temas manejados en las CIET, a través del tiempo, han sido asuntos que van desde las definiciones básicas de empleo, desempleo y Población Económicamente Activa hasta conceptos más avanzados como trabajo infantil, trabajo no remunerado, subempleo, ingreso laboral, informalidad, protección social, inequidad, costos laborales, cuestiones de género y muchos temas más. Conforme han avanzado las discusiones en las CIET, se han mejorado, ampliado y reconfigurado muchas definiciones que se usan a diario en nuestras estadísticas. En muchos casos, no han sido tan fáciles de implementar ya que las nuevas recomendaciones implican cambios sustantivos.

En ciertos momentos, algunas de las recomendaciones han sido políticamente incómodas, ya que resaltan una característica negativa sobre el país, lo cual, a juicio de algunos funcionarios es perjudicial para su prestigio y el de su administración. Un ejemplo es la introducción de la nueva tasa de informalidad laboral.9 A raíz de las resoluciones adoptadas en la CIET XV de 1993, se acordaron definiciones precisas para la elaboración de estadísticas del sector informal. Con la nueva encuesta ENOE, a partir de 2005, el INEGI empezó aproducir estadísticas sobre el tamaño de ese sector en México. La encuesta encontró que casi 30% de la ocupación en el país estaba en el sector informal. No obstante, en la CIET XVII de 2003 se examinó el tema de la informalidad desde la perspectiva de ocupaciones en lugar de perteneciente a un sector, llegando a la conclusión de que el sector informal y el trabajo informal eran conceptos distintos, aunque complementarios. Se llegó a definir el trabajo informal como aquél que no está registrado, regulado o protegido por los marcos regulatorios existentes. Un trabajador informal no tiene un contrato asegurado, beneficios legales, protección social o representación laboral. De esta manera, no solo hay trabajo informal dentro del sector informal, sino también en el sector formal, en los hogares y hasta en el gobierno. Mediante un análisis conceptual, resumida en una matriz llamada Hussmanns, se introdujo una nueva tasa de informalidad laboral que abarca a todos los sectores.

Conceptualmente, la ENOE (en 2005) tenía todas las preguntas necesarias desde su inicio para introducir la tasa de informalidad laboral. Sin embargo, la Secretaría de Trabajo y Previsión Social vetó su divulgación, ya que la nueva tasa revelaba que el tamaño de la informalidad laboral en el país estaba prácticamente al doble (casi 60%) de lo que señalaba el sector informal a nivel nacional y en algunas entidades federativas la tasa registrada era cercana a 80%.

Para ese entonces ya era clara la necesidad de otorgar al INEGI su autonomía. Había que evitar la politización en el manejo de las estadísticas. No obstante, aún con la nueva autonomía -a partir de 2008-, su nuevo presidente enfrentó las mismas presiones de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social y no pudo divulgar la nueva tasa. Por lo mismo, se esperó a que ocurriera el cambio de sexenio y el relevo de los secretarios de estado del gobierno anterior para introducir la nueva tasa en las primeras semanas de diciembre de 2012. Con la filosofía de más vale pedir perdón que permiso y bajo la bandera de su autonomía, finalmente el INEGI pudo publicar la tasa, que hoy no solo es aceptada como la más completa, sino también es apegada a las resoluciones de las CIET.

En este sentido, tal y como se muestra en el cuadro 4, las CIET han sido fundamentales para las estadísticas laborales en su diseño, sus definiciones básicas y su mejoramiento a través del tiempo. Por ejemplo, en la CIET X de 1962, se incorporó el marco de referencia para la medición de las horas de trabajo. En la CIET XI en 1966, se sentaron las bases para las estadísticas de costo laboral. En 1973, la CIET XII abordó resoluciones relacionadas con las estadísticas de salario e ingreso del empleado. En esta conferencia también se establecieron las referencias sobre los alcances, métodos y usos para las encuestas de los gastos de los hogares. En la CIET XIII de 1982, se crearon los estándares actuales de la medición de la fuerza de trabajo: los conceptos de Población Económicamente Activa y Población No Económicamente Activa, así como sus componentes de Ocupados y Desocupados y Disponibles y No disponibles. La CIET XIV de 1987, dio las bases para el uso de índices de precios al consumidor. En 1993, la CIET XV presentó una innovación al incorporar el sector informal en las estadísticas laborales y se abordó la clasificación de la posición en el trabajo (subordinado, empresario o independiente).

9 El INEGI introdujo esta tasa finalmente en diciembre de 2012, justo un par de semanas de iniciarse el nuevo sexenio, como se verá más adelante.

Cuadro 4
Principales temas analizados en las Conferencias Internacionales de Estadísticos de Trabajo

1/ El signo ✓* representa una resolución que representa la recomendación actual de la OIT en la materia.

Fuente:
Elaboración propia con información de la Organización Internacional del Trabajo.

Las CIET de 2003 y de 2013 fueron fundamentales. Como ya se comentó, la edición XVII se caracterizó por establecer el marco conceptual de la informalidad laboral desde la perspectiva de ocupaciones, al examinar las relaciones laborales informales en todos los sectores, incluyendo el formal. Además, se estableció un marco de referencia para la medición del ingreso de los hogares en las encuestas ingreso-gasto para todos los países. En la CIET XIX de 2013, se incorporó a los estándares de medición de la fuerza laboral las clasificaciones por condición de actividad y la medición de formas de subutilización de la fuerza laboral más allá del desempleo abierto, incluyendo la identificación de Otras formas de trabajo. En esta misma conferencia, se amplió el concepto de trabajo y se precisaron los conceptos de ocupación de mercado y de fuerza de trabajo, ligándolos más estrechamente al mercado laboral.10

Finalmente, se llevó a cabo la CIET XX en 2018 en la que se agregó la clasificación de distintas modalidades de inserción laboral (posición en el trabajo) y se identificaron nuevas categorías de flexibilización del mercado laboral en una zona intermedia entre el trabajo independiente y el subordinado (como contratistas dependientes). En esta conferencia también se consideraron temáticas como la triangulación en las relaciones laborales o trabajo multipartita.

En las últimas CIET se han introducido conceptos y definiciones nuevos que conllevan cambios estructurales importantes respecto al diseño del cuestionario actual de la ENOE. Dado que las nuevas preguntas son cognitivamente más demandantes y que solo podrían ser contestadas por un informante directo -y no por un tercero que reside en la vivienda encuestada-, un nuevo cuestionario implicaría retos logísticos y operacionales significativos. Esto impacta el costo económico de la encuesta y genera mayor presión sobre su oportunidad. Por lo mismo, el INEGI inició en 2017 un ciclo de pruebas bajo la supervisión de la OIT para la implementación de un nuevo modelo de cuestionario denominado ENOE 19/20. Hasta noviembre de 2019 se llevaban siete pruebas, sin embargo, a la fecha no queda claro si este modelo sustituirá o no a la actual ENOE. Aparentemente, el INEGI estudia la posibilidad de aplicar los dos cuestionarios en paralelo durante cierto tiempo, sin interrumpir la serie actual, o bien, tomar la decisión de no implementar el nuevo proyecto ante las restricciones presupuestales.

10 Enlace

4. Brecha laboral

El uso más amplio de la tasa de desempleo extendido se ha discutido desde hace mucho tiempo. No considerar a una persona como desempleada porque no realizó un esfuerzo activo de búsqueda de empleo en las semanas previas a la encuesta puede ser un criterio muy restrictivo en tiempos normales. Sin embargo, es evidente que en la crisis pandémica de 2020 la tasa de desempleo abierto quedó totalmente rebasada como un indicador de desequilibrio laboral, cuando las políticas de confinamiento prácticamente prohibieron a las personas buscar trabajo. Quedó claro que el tamaño del problema laboral fue mejor capturado por la tasa de desempleo extendido, que incluye a la Población Económicamente Inactiva, pero disponible para trabajar y que se puede considerar potencialmente como parte de la fuerza laboral.

Gráfica 3
Brecha laboral1/
Por ciento de la PEA extendida

1/ Cifras a junio de 2020.

Fuente:
INEGI

De la CIET XIX salió la idea de incluir también el subempleo en un indicador más amplio de desempleo: son las personas que trabajan menos horas a la semana de las que quieren por razones de mercado y, por tanto, tienen una menor remuneración.

Este indicador se conoce como brecha laboral, el cual es la suma el desempleo abierto, el desempleo encubierto y el subempleo, expresado como porcentaje de la fuerza de trabajo extendida, es decir, de la fuerza de trabajo tradicional (PEA) más los disponibles, pero inactivos (fuerza de trabajo potencial). Así:

Donde:
Fuerza laboral extendida = PEA Tradicional + PNEA Disponible (PEA potencial)

Al igual que con el desempleo extendido, esta definición conocida como brecha laboral resultó más útil como indicador analítico a raíz de la crisis pandémica de 2020.11 Entre abril y mayo de ese año, se perdieron 20.14 millones de trabajos de tiempo completo, de los cuales 12.18 se perdieron por completo, pero 7.96 millones se convirtieron en subempleo, es decir, que las personas conservaron su lazo laboral pero no pudieron trabajar una jornada completa. Fue evidente que estas personas necesitaban recuperar su trabajo de tiempo completo, por lo que eran parte del desequilibrio laboral (gráfica 3).

11 FLevin (2014) y Blanchflower & Levin (2015) propusieron la utilización del Labor Gap para Estados Unidos.

Gráfica 4
Tasa de informalidad laboral1/
Por ciento de la población ocupada

1/ Cifras a junio de 2020.

Fuente:
INEGI

5. Trabajo formal e informal

Como ya se vio anteriormente, a raíz de las resoluciones adoptadas en la CIET XV de 1993 se acordaron definiciones precisas del sector informal, mientras que en la CIET XVII de 2003, se examinó el tema de la informalidad desde otra perspectiva -de ocupaciones en vez de ser perteneciente a un sector- y se llegó a definir la informalidad laboral. Con esta nueva precisión, ahora se puede desagregar la ocupación total en trabajo formal e informal, mientras que el informal se puede desagregar entre los que trabajan en el sector informal y fuera del sector informal (gráfica 4).

El sector informal comprende la población ocupada que trabaja para una unidad económica no agropecuaria que opera a partir de los recursos del hogar, pero sin constituirse como empresa, de modo que los ingresos, los materiales y los equipos que se utilizan para el negocio no son independientes o distinguibles de los del propio hogar. Por lo mismo, este grupo no tiene una contabilidad formal ni paga impuestos. La informalidad laboral comprende la suma, sin duplicar, de los ocupados, que son laboralmente vulnerables porque su vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo y, por tanto, no disfrutan todos los beneficios laborales otorgados por ley, como estar asegurados en una institución de seguro social, recibir aguinaldo y prima vacacional, etcétera.

La tasa de informalidad laboral, que divulga regularmente el INEGI, no solo abarca toda la ocupación del sector informal, sino también las personas que trabajan en condiciones de informalidad en los sectores formal, gobierno y hogares. Mientras que 100% de las ocupaciones del sector informal son informales (por definición), no ocurre lo mismo en los otros sectores. En el caso de los hogares, el INEGI identificó a 2.9 millones de personas ocupadas en trabajos domésticos remunerados en junio de 2020. De ellos, la gran mayoría no recibía todas las prestaciones laborales que marca la ley y no tenía acceso a instituciones de salud. Además, encontró una cantidad importante de personas ocupadas en empresas formales, contratadas de tal forma que no percibían todos los beneficios legales, ni estaban inscritos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Sorprendentemente, también ubicó a personas que laboran en el sector público bajo las mismas condiciones (gráfica 5). La tasa de informalidad laboral expresa la suma de todas las personas ocupadas en los distintos sectores que trabajan en condiciones de informalidad, como proporción de la ocupación total. El INEGI reporta esta tasa mediante dos variantes: la TIL1, que toma en cuenta la población ocupada total, y la TIL2, que considera solo la población ocupada no agropecuaria.

Gráfica 5
Tasa de ocupaciones formales no afiliadas al IMSS1/
Por ciento de la población ocupada en el sector formal

1/ Cifras a junio de 2020.

Fuente:
INEGI.

Queda claro que la población ocupada formal es la diferencia entre la total y la informal. Por ejemplo, en junio de 2020 se informó que la tasa de informalidad laboral era 53%, mientras que la población ocupada total era de 48.3 millones de personas. Si multiplicamos esta cantidad por 0.53, resulta que en el mes hubo 25.6 millones de personas con una ocupación informal y por diferencia, 22.7 millones de personas con ocupaciones formales. En el mismo mes, el IMSS reportó que tenía 19.5 millones de trabajadores asegurados en el Instituto. La diferencia con el total de ocupaciones formales de 3.2 millones son las personas en ocupaciones formales no-IMSS, que conforman las que están inscritas en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), el Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM), Pemex, instituciones de seguro social estatales y demás instituciones de seguridad social, en adición a los profesionistas independientes que perciben todas las prestaciones laborales que marca la ley y tienen seguro médico privado.

El número de personas con ocupaciones formales no-IMSS ha oscilado entre 25.2% (octubre de 2006) y 6.7% (mayo de 2020) del total de trabajos formales, siendo el promedio de enero de 2005 a junio de 2020 de 19.1%.

6. Tasas complementarias

El INEGI publica varias tasas complementarias a las mencionadas anteriormente, de las cuales vale resaltar dos: la tasa de presión general (TPG) y la tasa de condiciones críticas de ocupación (TCCO). La primera se define como el porcentaje que representa la población desocupada más la ocupada que busca trabajo, respecto a la PEA. La idea es conocer la proporción de personas en la fuerza laboral que presiona al mercado laboral en busca de un trabajo. La segunda es el porcentaje de la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana, por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales de salario mínimo y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos. Esta tasa trata de cuantificar el trabajo precario. Las ideas conceptuales detrás de cada una son buenas, sin embargo, ambas tienen fallas importantes que debemos tomar en cuenta (gráfica 6).

Gráfica 6
Tasa de presión general1/
Por ciento de la PEA

1/ Cifras a junio de 2020.

Fuente:
INEGI.

La tasa de presión general busca cuantificar la proporción de personas en la PEA que presiona al mercado mediante una búsqueda activa, sin distinguir si tiene una ocupación en el momento o no. Muchas veces una persona empieza a buscar un trabajo pensando renunciar a su empleo actual hasta el momento en que tiene uno nuevo asegurado. También hay personas que buscan un empleo adicional al que tienen para incrementar sus ingresos. Ambos casos presionan al mercado al igual que las personas que no tienen una ocupación (desempleada). Por lo mismo, se suman todas las personas que activamente están buscando un empleo. En principio, esta tasa pudiera ser un indicador más completo para enmarcar la brecha de desempleo, que es un indicador de holgura laboral. Sin embargo, habrá que mantener en mente que no contempla las personas disponibles para trabajar, que quieren un trabajo, pero por razones desconocidas no han realizado un esfuerzo explícito en las semanas previas a la encuesta y, por lo tanto, no entran en la ecuación de esta tasa. Hay que recordar que, en ciertos momentos, como en el Gran Confinamiento de 2020, esta proporción de la población en edad de trabajar llegó a ser muy significativo. En términos generales, podemos calificar de útil esta tasa, aunque hay que considerar sus limitaciones.

La tasa de condiciones críticas de ocupación busca cuantificar el trabajo precario, que en nuestro país es un problema mucho más serio y difícil que resolver que el desempleo abierto. Como ya se comentó, la tasa de desempleo de México es inusualmente baja comparada con la mayoría de los países desarrollados y hasta con muchos países emergentes. Los estados más pobres tienen las tasas de desempleo más bajas, pero las condiciones críticas más severas (precariedad). De entrada, las características que definen una ocupación como de Condiciones críticas es algo arbitrario. ¿Se debe considerar a la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado como una situación crítica? Pero por lo menos las dos condiciones adicionales asocian una condición crítica a un trabajo con un salario muy bajo (gráfica 7).

Gráfica 7
Tasa de condiciones críticas en el mercado laboral1/
Por ciento de la población ocupada2/

1/ Cifras a junio de 2020.
2/ Considera a los desocupados, subocupados, ocupados que laboran menos de 15 horas a la semana, ocupados que buscan trabajo o trabajadores en condiciones críticas de ocupación.

Fuente:
INEGI.

El problema principal que tiene esta tasa es la utilización del salario mínimo como barómetro de un salario precario. Por mucho tiempo, el gobierno utilizó el salario mínimo como un instrumento para ayudar a disminuir la inflación, mediante aumentos anuales por debajo de la inflación, especialmente entre 1977 y 1996. Esto hizo que el salario mínimo real disminuyera 72.7% en ese periodo. El poder adquisitivo del salario mínimo llegó a ser tan bajo, que en términos prácticos dejó de ser de referencia. A principios de los años ochenta, más de una tercera parte de la población ocupada ganaba un salario mínimo o menos, mientras que para fines de 2008 el porcentaje fue menor a 12%. Esto hizo que la tasa de condiciones críticas marcara una tendencia de mejoría, que no necesariamente reflejaba una disminución en las condiciones de precariedad laboral. Posteriormente, a partir de 2018, se empezó a instrumentar una política salarial dirigida a reestablecer el poder adquisitivo del salario mínimo. No obstante, los aumentos reales hicieron que creciera el porcentaje de ocupados que ganaba un salario mínimo de 14% a más de 20% para principios de 2020, haciendo que la tasa de condiciones críticas creciera significativamente. Si esta tasa fuera el único indicador que midiera las condiciones de precariedad laboral, estaría señalando una baja en un periodo en que la precariedad estaba subiendo y un aumento en los años en que se instrumentó una política para que bajara.

Las críticas señaladas hacen que esta tasa realmente sea inútil para el propósito señalado, algo que comenté al INEGI hace casi diez años. El paso del tiempo me ha dado la razón. El INEGI debería descontinuar esta tasa tal como está definida y rediseñarla en términos de un indicador de ingresos reales más relevante, como podría ser el ingreso laboral mínimo necesario para adquirir la canasta básica que calcula el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Conclusiones

El panorama de los indicadores laborales se estructuró en un marco conceptual que nos permite entender el lenguaje básico con el que se expresan los expertos sobre el tema. Los términos desarrollados permiten avanzar en la comprensión de los fenómenos al tener definiciones precisas de los mismos en circunstancias complejas sociales y económicas que ocurren en distintos momentos y lugares.

Los hechos estilizados permiten encontrar una guía para explicar las relaciones más relevantes del mercado laboral y así comprender fenómenos que pueden parecer absurdos al común de la gente, tal como que en México la tasa de desocupación es más baja que en los países desarrollados.

La importancia de las CIET debe subrayarse debido a que es en ellas que la comunidad internacional interactúa para lograr productos que sean comparables en el tiempo y en los diferentes países. El intercambio de experiencias y conocimientos legitima los resultados en los países y ofrece que éstos sirvan como elementos de cambio. Es esencial entender que el INEGI no utiliza definiciones laborales propias, sino que todas provienen de las recomendaciones y los lineamientos internacionales que ha marcado la OIT a través del tiempo.

Las definiciones más amplias de desempleo nos permiten medir con mayor precisión los fenómenos laborales en momentos críticos, como lo es la pandemia del COVID-19. De otra manera, estaríamos subestimando la realidad, que en este caso particular es necesario evitar para buscar la mejor salida a esta problemática.

En suma, para conocer el marco conceptual, la estructura y la dinámica del mercado laboral es necesario adentrarse en el mundo de sus indicadores, que por ser de carácter social y económico, son complejos y no dejan de presentar retos de manera permanente.

7

Bibliografía

Blanchflower, David & Levin, Andrew (2015), “Labor Market Slack and Monetary Policy”, National Bureau of Economic Research, Massachusetts, Enlace

BLS (2020), “Economic News Release”, Bureau of Labor Statistics, Washington, D. C., Enlace 

Chen, Marty & Carré, Francoise (2020), “The Informal Economy Revisited: Examining the Past, Envisioning the Future”, Routledge, Londres, Enlace 

De la Garza Toledo, Enrique (2012), La situación del trabajo en México en 2012. El trabajo en la crisis, Universidad Autónoma Metropolitana/ Plaza y Valdés Editores, México.

Heath, Jonathan (2012), “Imprecisiones y confusiones en torno al desempleo”, Revista Ejecutivo de Finanzas, 18 de septiembre, México, Enlace 

Heath, Jonathan (2012), Lo que indican los indicadores: cómo utilizar la información estadística para entender la realidad económica de México, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México.

Heath, Jonathan (2014), “El misterio del desempleo”, Arena Pública, 16 de octubre, México, Enlace 

Heath, Jonathan (2014), “Nueva tasa de desempleo”, Periódico Reforma, 4 de febrero, México, Enlace 

Heath, Jonathan (2015), “La brecha laboral”, Periódico Reforma, 23 de abril, México, Enlace 

Heath, Jonathan (2015), “La Medición de la tasa de desempleo”, Arena Pública, 19 de enero, México, Enlace 

Heath, Jonathan (2019), “El empleo en el sexenio pasado”, Periódico Reforma, 2 de enero, México, Enlace 

Heath, Jonathan (2020), “El desempleo en tiempos de coronavirus”, Arena Pública, 9 de junio, México, Enlace 

Heath, Jonathan (2020), “Las crisis del desempleo”, Animal Político, 13 de julio, México, Enlace 

Heath, Jonathan & Martín, Sergio (2017), “El Salario Mínimo: un recuento del debate público”, Revista de Economía Mexicana, Anuario UNAM, n° 2: pp. 143-187.

ILO (2003), “Annex 1. Subjects considered by the International Conferences of Labor Statisticians”, International Labor Organization, Ginebra, Enlace 

ILO (2004), “Seventeenth International Conference of Labor Statisticians (ICLS) 80 years of ILO statistical standard setting”, International Labor Organization, Ginebra, Enlace 

ILO (2008), “Report of the Conference. 18th International Conference of Labor Statisticians”, International Labor Organization, Ginebra, Enlace 

ILO (2013), “Resolutions adopted by International Conferences of Labor statisticians”, International Labor Organization, Ginebra, Enlace 

ILO (2013), “Report of the Conference. 19th International Conference of Labor Statisticians”, International Labor Organization, Ginebra, Enlace 

ILO (2018), “Landmark ILO Conference sets standards to measure new and invisible forms of work”, International Labor Organization, Ginebra, Enlace 

ILO (2018), “Resolutions XX CIET”, International Labor Organization, Ginebra, Enlace 

ILO (2020), “Report of the Conference. 18th International Conference of Labour Statisticians”, International Labor Organization, Ginebra, Enlace 

ILO (2020), “Report of the Conference. 19th International Conference of Labour Statisticians”, International Labor Organization, Ginebra, Enlace 

Levin, Andrew (2014), “The Design and Communication of Systematic Monetary Policy Strategies”, Journal of Economic Dynamics and Control, n° 49: pp. 52-69.

Negrete, Rodrigo (2011), “El indicador de la polémica recurrente: la tasa de desocupación y el mercado laboral en México”, Revista Realidad, datos y espacio, Revista Internacional de Estadística y Geografía, 2(1): pp. 145-168, Enlace 

Negrete, Rodrigo (2013) “Los múltiples y cambiantes rostros de la informalidad”, Este país. Tendencias y opiniones, Enlace 

Negrete Rodrigo (2015), “Resolución de la XIX CIET y su impacto en la estadística laboral en México”, Realidad, datos y espacio. Revista Internacional de Estadística y Geografía, 6(1): pp. 92-131, Enlace 

Negrete Rodrigo (2016) “¿Cuál es el monto de trabajadores cuyas remuneraciones son un reflejo del salario mínimo?”, Realidad, datos yespacio. Revista Internacional de Estadística y Geografía, 7(1): pp. 76-111, Enlace 

Negrete, Rodrigo (2020), “Transición hacia un nuevo modelo de encuesta de fuerza de trabajo en México”, Coyuntura Demográfica, Revista sobre los procesos demográficos en México hoy, Enlace 

Al MIDE Digital:

¡La tecnología nos acerca! Disfruta de interactivos, quizzes y charlas del mundo económico.

Al museo:

Planea tu visita al MIDE en la CDMX. Consulta horarios y compra tus boletos en línea.

Índice